Aunque para algunas personas puede ser desagradable
el ver lo que defecan, o de mal gusto. Desde el
punto de vista medico es de gran utilidad, pues nos
ayuda a descubrir muchas enfermedades. Debo vigilar
el color, consistencia, cantidad y forma. Buscar la
presencia de sangre, mucosidad y restos de
alimentos. Así también estar atentos al agrado de
fetidez de las mismas.
El
color blanquecino de las heces es sugestivo de
enfermedades hepáticas, biliares o de mala
absorción. Al contrario si las heces son negras o
verde musgo debe pensarse en una hemorragia que
viene de las partes altas del tubo digestivo, Ej.
Estomago. La presencia de muchos restos de alimentos
no digeridos y la consistencia blanda es indicativo
de que no estamos haciendo una adecuada digestión.
De igual forma la marcad fetidez hace pensar mala
digestión o en una infección. Desde luego que la
consistencia diarreica nos indica las posibilidades
de infección, mala absorción de alimentos y uso de
medicamentos como laxantes. Las heces son delgadas,
“portadas” o aplastadas cuando hay compresión en el
recto, Ej. Por un tumor; aunque esto también se de
en personas con colon “nervioso”. Cuando las
evaluaciones son pequeñas, resecan e
insatisfactorias significa que estamos comiendo poca
fibra o estamos consumiendo muy poco agua; algunos
medicamentos como sedantes o antihipertensivos
pueden contribuir a ello.